El espacio museístico se entiende como un producto cultural, social y político, definido históricamente por su contexto y utilidad. En las últimas décadas, se ha desarrollado una tendencia hacia la diversificación de los espacios, especialmente encaminada a la introducción de procesos de reflexión, debate y participación. No obstante, estas iniciativas no necesariamente han logrado una intervención real de los públicos que lo visitan. 

¿Qué se puede y no hacer en un museo? ¿Cómo se establecen los criterios de conducta permitidos en este espacio? ¿Cuáles son los dispositivos de interpretación que posibilitan unas determinadas experiencias estéticas y no otras? Proponemos generar lugares de encuentro e intercambio dentro de los museos, a partir de los que construir estrategias dirigidas a visibilizar y subvertir temporalmente los dispositivos que articulan lo que allí sucede. De acuerdo con el protocolo del colectivo Catenaria, este proyecto partirá de una convocatoria abierta dirigida a establecer colaboraciones que permitan dinamizar los diversos intereses. Para ello, consideramos fundamental que sea entendido como un proceso continuo que derive en un experimento de intervención. Pensado como una investigación sobre el terreno, más que una propuesta cerrada buscamos crear espacios de fricción, cuyos resultados serán de naturaleza incontrolable.

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